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El Proyecto Clesuræ
Uno de los principales objetivos de la cantina Rotaliana es el de promover y proteger la Piana Rotaliana, por un lado preservando su equilibrio natural, y por el otro implicándose en la creación y producción de vinos que encierren en su alma no sólo el meticuloso trabajo de los hombres, sino también el marco de su propio origen.
De acuerdo con estas convicciones, a partir de la vendimia 1999 la cantina Rotaliana decidió acometer un proyecto ambicioso, a fin de producir un vino Teroldego de clase internacional.
“CLESURÆ” es el nombre de este nuevo y “diferente” Teroldego Rotaliano, fruto de un proyecto vinícola sin compromisos y en el que excelencia y calidad son palabras claves.
Clesuræ es un término latino que evoca al tiempo en el que, dentro de una amplia zona cultivada, se cerraron unos terrenos porque eran considerados como los mejores. De ahí se eligió este nombre, al sintetizar bien los rasgos característicos de la filosofía de producción de este nuevo vino; un vino que se diferencia del Teroldego tradicional por los bajos regímenes de producción de las uvas, la técnica de vinificación y el tiempo que lleva en botella (afinación).
Por lo que se refiere al primer punto, es decir a los bajos regímenes de producción, los enólogos de la cantina Rotaliana, seguros de que este vino podía resultar sólo de uvas superlativas, han seleccionado en el corazón del Campo Rotaliano, unos viñedos pertenecientes a la misma subárea históricamente considerada como la mejor en absoluto en la producción del Teroldego y donde las cepas tienen una edad media de 40/50 años.
Sucesivamente, en estrecha colaboración con los viñadores, la cantina Rotaliana ha impulsado en esta subzona de excelencia la estricta aplicación de la técnica del aclareo del racimo, intentando de esta manera garantizar en cada viñedo el perfecto equilibrio entre naturaleza, tecnología y producción. Es así que las uvas han desarrollado una calidad impensable y han mejorado sus calidades, dando lugar a un vino que se distingue por su personalidad y estilo.
Además, hay otros dos aspectos que permiten distinguir el Clesuræ del Teroldego Rotaliano tradicional.
En primer lugar hay que destacar que la fermentación malo láctica y la maduración de este vino tienen lugar enteramente en barriques (pequeñas barricas de roble francés que tiene capacidad para 225 litros), donde el Clesuræ queda por un periodo variable entre los 14 y los 16 meses. En esta fracción de tiempo se producen una serie de transformaciones del vino, debidas a la permeabilidad del roble. Por supuesto, el oxígeno ablanda la vivacidad de este vino tinto, haciéndolo más equilibrado y redondo.
En segundo lugar el Clesuræ, después de su trasiego y embotellamiento, tiene que quedar en botella por al menos 8-10 meses (afinación) antes de que el consumidor pueda saborear este gran vino.
Un vino con el cual la cantina Rotaliana ha alcanzado todas sus metas.
En efecto, tanto gracias al Clesuræ 1999 como al de 2002, la bodega obtuvo el premio más prestigioso al que un productor de vino puede aspirar: Tre bicchieri de la guía “Guida Vini d’Italia” publicada por Gambero Rosso y Slow Food.
De esa manera, los esfuerzos de los socios productores y la cuidadosa obra de vinificación llevada al cabo por la bodega, en búsqueda de la excelencia, fueron premiados en el mejor de los modos.





